Mi hijo me ha dicho que es homosexual

Mi hijo es homosexual y no sé qué hacer.  El mundo ha girado violentamente a mi alrededor y no encuentro de dónde sujetarme.  Experimento impotencia, enojo, tristeza, confusión y temor.  Sigo amando a mi hijo, pero creo que no puedo sostener lo que siento sobre mis hombros. ¿Qué hago?

Vamos por partes.

  1. Todo intento por buscar culpables es estéril. Nadie “decide” su orientación. No es cuestión de “buenos” y “malos”.
  2. Infórmate: desde hace muchos años se ha dejado de considerar a la homosexualidad como enfermedad.
  3. El centro de la situación es tu hijo. No son tus dificultades las que deben ir antes que las suyas. La sociedad puede esperar, el “qué dirán” no puede estar por encima del amor que sientes por tu hijo.
  4. Si ha logrado compartir contigo su orientación homosexual es porque confía en ti y está en tus manos ayudarle a sostenerse o permitir que se hunda. La familia es apoyo emocional, afectivo y psicológico.  En un momento como este, lo necesita más que nunca.
  5. Tu hijo no necesita quien lo señale, quien lo condene, quien lo juzgue. Necesita alguien en quien confiar, a quien abrir su corazón.  Si tú no lo haces en casa lo buscará fuera, corriendo el riesgo de caer en manos equivocadas.
  6. Enojarte, castigarle y negar la situación no soluciona nada. Escucharle y esforzarte por comprenderle es un excelente primer paso. Habla, comparte, manifiesta lo que sientes.  La comunicación es vital.
  7. Aunque muchas cosas te duelan y choquen con todo lo que has aprendido, deberás ahora hacer síntesis y caminar una senda hasta hoy desconocida. La paciencia y la humildad te ayudarán. Por el contrario, el orgullo y la soberbia solamente te estropearán.
  8. La discriminación es el arma más silenciosa y letal contra tu hijo.  Sentirse de segunda categoría, imaginarse anormal o experimentarse señalado injustamente por los demás solamente logrará golpear su autoestima.
  9. El rechazo es el asesinato social. La homofobia, en cualquiera de sus manifestaciones, debe ser combatida.
  10. El amor es la mejor forma de apoyar a tu hijo. Recuerda siempre que Dios es amor. Él te ha creado a ti y a tu hijo. Aunque en este momento no tengas todas las respuestas que quisieras, permanecemos en sus manos.  Toca confiar y seguir adelante.

La homosexualidad, como orientación sexual, debe encausarse.  Hay dos extremos, que son peligrosos.  El primero de ellos es la represión.  Ahogar el tema, silenciarlo, acallarlo, para guardar las apariencias, únicamente logrará el efecto explosión en poco o largo tiempo. Por otro lado, también existe el riesgo de caer en el cinismo y volver el tema de la homosexualidad el centro de la vida, el eje vertebrador de la propia existencia.  El reprimido vive infeliz y contagia su infelicidad.  El cínico restriega a los demás su orientación y la saca de quicio. ¿Cuál es el  justo medio? La persona que sabe aceptarse y reconocerse como tal, con paz. Aquella persona que no hace de su sexualidad un ídolo.  Este justo medio, de manera interesante, es el mismo para la persona con orientación heterosexual.  Como padre, conviene ayudar a caminar a tu hijo por el mejor de los caminos.  Una vez más necesita de ti y lo que hagas será vital para ayudarle.  El camino de la comprensión y la comunicación es la mejor alternativa.